De las caóticas negociaciones, plenas de desconfianza mutua, acusaciones y ultimátum entre los líderes del socialdemócrata partido Democrático y el Movimiento 5 Estrellas, que debido a las peleas mantuvieron durante cinco horas bloqueadas las tratativas, surgió por fin un acuerdo claro: tal como adelantó Clarín, el primer ministro Giuseppe Conte, 55, jurista, que confesó haber votado siempre “por el centroizquierda”, será el jefe del nuevo gobierno.
El presidente de la República, Sergio Mattarella, recibirá este jueves en la segunda y última jornada de consultas a los partidos más grandes. El partido Democrático entrará antes y el último será el Movimiento 5 Estrellas, populistas antisistema, que cuentan con la más grande representación parlamentaria: 216 diputados y 106 senadores.
Con los 111 diputados y 52 senadores democráticos, más grupos sueltos o menores de legisladores, la mayoría está ampliamente garantizada. En la trinchera de enfrente, no bastan para formar mayoría los representantes de la coalición de centroderecha, en torno a la Liga ultra de Matteo Salvini, el ex hombre fuerte que el 8 de agosto anunció en una playa veraniega (“fue un golpe de sol” ironizan sus adversarios) que rompía la alianza populista con los 5 Estrellas y presentaba una moción de desconfianza contra su propio gobierno en el Senado. La intención era elecciones adelantadas y encaramarse al sillón principal el Ejecutivo.
Mientras los partidarios de Conte festejan, y ya son muchos a nivel popular, Salvini recibió este martes el golpe de realismo para darse cuenta que está perdido. Los que desbarataron el plan del líder de la ultraderecha intentarán que el gobierno dure los casi cuatro años que le quedan de vida a la Legislatura.
Salvini anuncia una batalla sin cuartel, inmediata y prolongada. Hombre de odios que le sirven como armas de propaganda, detesta a Conte que el martes pasado lo humilló en el discurso que pronunció en el Senado antes de ir a presentar la renuncia al presidente Mattarella.
Probablemente Conte y el presidente volverán a verse el viernes. Haber jugado la carta de Conte ha sido un acierto. Hace 15 meses, este profesor de derecho era un perfecto desconocido, que los 5 Estrellas llevaron al gobierno para que oficiara de mediador independiente sin poder entre Luigi Di Maio, jefe de los populistas antisistema, y Salvini, ultraderechista acusado de estar teñido de neofascismo, algo que niega.