China bajó este jueves la cotización de su moneda por cuarto día consecutivo, mostrando su capacidad de utilizarlo como un arma comercial contra Washington, aunque la tasa de cambio se estabilizó tras unas caídas que esta semana han alarmado a los mercados financieros.
El banco central chino fijó una cotización de 7,0039 yuanes por dólar estadounidense al inicio de las operaciones del día. Fue la primera vez desde 2008 que el tipo de cambio se situó por encima del umbral de los 7 yuanes por dólar, un límite políticamente simbólico.
La divisa china operaba a 7,0435 a media tarde, más fuerte que el día anterior.
Beijing alarmó a los inversionistas el lunes al permitir que el yuan cayera a un mínimo de 11 años frente al dólar. El descenso siguió a la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de subir de nuevo los aranceles a las importaciones chinas por valor de 300.000 millones de dólares, dentro de una disputa comercial y tecnológica.
La devaluación de este jueves seguramente provocará más ira en el gobierno de Trump. Un yuan más débil ayuda a las fábricas chinas a compensar los mayores costos de las tarifas impuestas por Trump, al vender sus productos a Estados Unidos.
La medida tomada por el Banco Popular de China este jueves no cambiará por sí misma la relación económica entre Beijing y Washington. Pero sí tiene un peso político considerable.
Las caídas de esta semana son “un tiro de advertencia para el gobierno de Trump” que muestra que Beijing puede debilitar el yuan para responder a la presión comercial, señaló en un reporte el analista Nariman Beravesh, de IHS Markit.
Si se trata de una nueva fase en la guerra comercial, señaló el experto, “la tormenta financiera resultante podría sumir en una recesión tanto la economía estadounidense como la global”.