La esperada cumbre entre Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-Un tendrá lugar el 12 de junio en Singapur, anunció el mandatario estadounidense.
“¡Trataremos que sea un momento especial para la paz mundial!”, añadió Trump en su mensaje.
Al comentar el giro que han dado las relaciones entre Washington y Pyongyang, Trump dijo: “Estamos comenzando sobre una nueva base… liberó a los muchachos antes. Es una gran cosa. Muy importante para mi”.
“Y creo que realmente tenemos una muy buena oportunidad de hacer algo muy significativo y si alguien hubiera dicho esto cinco, diez años atrás, incluso un año atrás, habríamos dicho que esto no era posible”, indicó para añadir: “Han pasado muchas cosas buenas”.
Desnuclearización y pacto de paz
La muy esperada cita debe centrarse en debatir el programa de armas nucleares norcoreano, al que Trump exigió que Kim renuncie irreversiblemente. Pero Kim ha dado pocos indicios de lo que está dispuesto a conceder o lo que va a exigir a cambio.
Pyongyang ha insistido en que Estados Unidos retire su apoyo a Corea del Sur, donde están estacionados más de 30.000 efectivos militares estadounidenses.
En una reunión en abril en la zona desmilitarizada entre ambas Corea (DMZ), la tercera desde el fin de la guerra entre mandatarios del Norte y del Sur, Kim y el presidente surcoreano Moon Jae-in reafirmaron su compromiso con el objetivo común de una “desnuclearización completa” de la península.
Convinieron además en mantener conversaciones con Washington, y posiblemente con Pekín, para lograr un pacto para fin de año. La guerra de Corea (1950-1953), en la que China apoyó al Norte y Estados Unidos al Sur, terminó con un armisticio pero sin un tratado de paz.
Kim se reunió con el presidente chino Xi Jinping el martes por segunda vez en seis semanas.
Según la agencia de noticias oficial de China, Kim le dijo a Xi que no había necesidad de que Corea del Norte fuera un Estado nuclear, “siempre y cuando las partes interesadas dejaran sin efecto sus políticas hostiles y las amenazas a la seguridad” de su país.
El funcionario norcoreano Kim Yong Chul, quien se reunió con Pompeo en Pyongyang, insistió en que la apertura del país a las conversaciones “no fue el resultado de sanciones impuestas desde el exterior, sino un cambio en el enfoque del régimen“.