El extitular del Organismo de Control de las Concesiones Viales (OCCOVI) Claudio Uberti le confirmó a la Justicia que efectivamente fue el funcionario que controlaba, en forma literal y metafórica, los “peajes”.
Uberti es el primer “arrepentido” que perteneció al funcionariado K que en el caso Centeno confesó, en sede judicial, que él mismo fue testigo de cómo Cristina Kirchner no sólo conocía el pago de sobornos que hacían empresarios o empresas a su Gobierno. También relató que la expresidente, enfrente suyo, vio los bolsos y valijas de esa distribución ilegal de decenas o cientos de miles de dólares.
Según confirmaron fuentes judiciales, Uberti declaró que Cristina vio con sus propios ojos ese dinero en efectivo que los investigadores calculan que llegó a ser parte de su fortuna mediante el armado de una asociación ilícita que comandaba ella misma tras la muerte de su esposo.
Después de confesar el lunes ante Stornelli, Uberti volvió a los tribunales a ampliar sus declaraciones y quedó en libertad.
El exfuncionario no solo complicó la situación procesal de quien fue su jefe en los papeles, el extitular del Ministerio de Planificación Federal, Julio De Vido.
También habló en forma directa y con alto impacto de cómo Cristina era según sus palabras -que deberán verificarse judicialmente- la jefa del plan de “juntada” de dólares que se usaron con fines aun desconocidos.
Con el relato de Uberti, que fue homologado por el juez Claudio Bonadio, se rompe el relato K que se dejaba trascender y que decía que Néstor Kirchner era el jefe de la recaudación ilegal de bolsos con dólares, mientras que Cristina no estaba al tanto de ese sistema de delitos.
Uberti dijo lo contrario. Y deberá probarlo para no ir a la cárcel.
Al contrario de Néstor, eso sí, Cristina no solía ponerse de mal humor si la plata que le llevaban sus subalternos era en pesos, y no en billetes extranjeros que corrían el riesgo de devaluar su cotización, siempre según lo que contó el ex funcionario ante fuentes del caso y abogados.
Sí le habría pasado, en cambio -siempre según el relato de Uberti- ver y escuchar a Néstor Kirchner con bronca, pateando una de aquellas recaudaciones porque sus “valijeros” habían juntado una montaña de plata pero en moneda nacional.